El waotededo, lengua ancestral del pueblo Waorani, constituye un pilar fundamental de su cosmovisión, espiritualidad y relación con el territorio. No obstante, se encuentra en una situación de vulnerabilidad debido al uso predominante del español, la migración, la escolarización monolingüe y la escasa implementación de políticas lingüísticas efectivas. Esta realidad ha provocado una disminución progresiva de hablantes, especialmente entre niños y jóvenes.
De acuerdo con el Plan Decenal de Revitalización y Revalorización del Uso de las Lenguas de las Nacionalidades del Ecuador (2024), en el país existen 14 lenguas indígenas que enfrentan riesgos similares. En este contexto, la revitalización del waotededo responde tanto a una necesidad local como a un compromiso nacional e internacional con la preservación de la diversidad lingüística, en concordancia con el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022–2032 impulsado por la UNESCO.
Enfoque Metodológico
La propuesta se desarrolla desde un enfoque participativo y comunitario, basado en la Investigación Acción Participativa y la sistematización de experiencias.
Este enfoque reconoce a los hablantes del waotededo como portadores legítimos de saberes y protagonistas activos de su revitalización.
El proyecto se implementa con la participación de las comunidades waorani Guiyero, Ganketapare, Nenqueguiro y Timpoka, ubicadas en el Parque Nacional Yasuní, parroquia Alejandro Labaka, provincia de Orellana.
La propuesta fue construida junto a miembros de estas comunidades, quienes también participarán directamente en su ejecución.
Organización Comunitaria
Jóvenes y líderes comunitarios, encargados de la co-creación de recursos educativos contextualizados.
Mujeres adultas, cuyo rol es fundamental debido a la importancia del canto en la cultura Waorani.
Ancianos (piquenane), responsables de la transmisión de saberes, relatos, cantos tradicionales y valores culturales asociados a la lengua.
Participación comunitaria
La participación comunitaria es un eje central del proyecto y se encuentra presente desde su diseño. Los objetivos, metodologías, actividades y productos fueron construidos de manera colectiva. La coordinación del trabajo comunitario estará a cargo de cinco personas designadas por las comunidades, quienes actuarán como guardianes de la lengua, asegurando la continuidad del proceso incluso después de finalizado el proyecto.